Cómo curar un mate de algarrobo
Madera, no calabaza
El algarrobo es una madera dura y aromática, muy tradicional en el norte argentino. Como toda madera, es porosa y necesita curado, pero se cura distinto a la calabaza: no tiene hollejo, así que no hay que raspar, y el primer paso es sellar la madera con materia grasa para que no se raje.
Lo que necesitas
Manteca o aceite comestible (de girasol o de oliva)
Yerba usada (sirve la que te sobró de otra mateada)
Agua tibia, nunca hirviendo
Una cuchara y papel de cocina o un paño limpio
Paso a paso
Limpieza inicial. Retira el polvo o el aserrín del interior con una servilleta o un paño seco.
Aplica materia grasa. Unta una capa fina de manteca o aceite por todas las paredes internas del mate. Así se sellan los poros de la madera y se evitan grietas. Deja reposar entre 2 y 6 horas, hasta que la madera absorba la grasa.
Agrega yerba húmeda. Llena el mate con yerba usada hasta casi el borde y añade un chorrito de agua tibia para humedecerla, sin inundarlo ni usar agua hirviendo.
Deja reposar entre 12 y 24 horas, en un lugar fresco.
Retira y enjuaga. Saca la yerba con una cuchara, enjuaga solo el interior con agua tibia y sécalo bien con papel de cocina o un paño limpio.
Si quieres asegurar un sellado perfecto, repite una segunda vez el paso de la yerba con agua (sin volver a poner manteca ni aceite) antes de estrenarlo.
Los primeros mates pueden tener un sabor más intenso y amaderado: es normal y se va asentando con el uso.
Cómo cuidarlo para que dure años
Vacíalo después de cada uso, enjuágalo solo con agua, sin detergente, y sécalo.
Evita los cambios bruscos de temperatura y el sol directo: la madera puede rajarse si se seca de golpe.
No lo dejes en remojo ni con yerba húmeda durante días.
Agua caliente, no hirviendo. No es apto para lavavajillas, tereré ni bebidas frías.
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